LOS DESVARIOS DEL PRESIDENTE VIDENTE

Hace solo unos días, el señor Presidente Peña Nieto, nos dio otra muestra clara de lo que él y la gente que lo rodea, entienden sobre lo que debe ser el ejercicio político.

Es decir, nos presentó la evidencia de que para el costoso aparato burocrático del PRI, lo importante no es lo que se haga, o lo que se deje de hacer.

El gobierno puede ser incompetente y no pasa nada. Puede dejar de hacer su trabajo en todas las áreas que le competen y no pasa nada.

Y cuando el pueblo, harto de la pobreza, de la violencia, de la inseguridad y corrupción que están ahogando al país, se muestra inconforme y manifiesta su malestar, basta con recurrir al único mecanismo que si conocen a profundidad los políticos el PRI y del PAN: mentir.

Ayer te dijeron que las Reformas Estructurales eran la solución económica que el país necesitaba; que los precios de la luz y la gasolina iban a bajar, a partir de la implementación de las mismas. Esto fue una mentira y hoy estamos pagando las consecuencias de no haber protestado a tiempo, para que no fueran aprobadas.

Nos dijeron también, que la "Verdad Histórica" presentada por Murillo Karam, era el resultado de una investigación profunda y que los normalistas de Ayotzinapa habían sido incinerados; esto, de acuerdo a los estudios de la Comisión de Espartos Independientes de CIDH, es otra mentira.

Nos dijeron que las Casas de todos colores que financió Grupo Higa a Peña Nieto, Luis Videgaray, Osorio Chong y otros, no tenían nada que ver con el hecho de que esta empresa fuera la proveedora consentida del presidente y su equipo y que toda la documentación estaba en regla. Hoy todo México sabe que esta es una de las mentiras más grandes del sexenio.

Vemos a diario en cualquier noticiero o periódico, que México es un país donde la violencia y la pobreza aumentan día con día y el gobierno nos presenta cifras maquilladas con las que altera la realidad y nos dice que todo va muy bien y que confiemos en lo que se nos dice, sin importar que los hechos lo desmientan.

El colmo fue esa declaración de Peña Nieto, donde trata de convencernos de que es nuestra mente la que produce la idea de un PRI decadente y un país en crisis.

Para él, todas las medidas que ha tomado esta administración son correctas, no obstante que la realidad diga otra cosa.

No debemos creer a lo que nuestra mente y nuestros sentidos nos dicen, pues la realidad que vemos y sufrimos a diario, no es "la verdadera realidad". Esa, la real real, la que se produce en las fábricas del PRIAN y que está brillando como un sol, solo puede ser vista por Peña Nieto y su equipo, para que después ellos, como buenos intérpretes o cabalistas puedan contarnos a nosotros, pobres ciegos de vista y mente, lo que realmente sucede en las esferas superiores de la economía y política nacionales.

Negar la verdad, decirnos que somos estúpidos por no ver lo que el PRIAN quiere que veamos, hacerle al vidente, al profeta, al mistagogo, al mentiroso, es el método que ha preferido siempre el PRIAN para gobernar.

Solo falta que ante cualquier problema o catástrofe que se tenga que afrontar, Peña Nieto de una conferencia de prensa, donde saque una galletita de la suerte y nos diga el futuro que le espera al país y a todos nosotros, según dicten los astros. Si el PRI no fuera una tragedia nacional, daría risa.