LA MAESTRA DELFINA

La mayoría de nosotros tenemos recuerdos ( buenos y malos ) de las personas que conocemos a lo largo de nuestra vida. Para algunos, los mejores recuerdos tienen que ver con la familia: papá, mamá, los abuelos, los hermanos, primos, tíos, etc. Junto a ellos asociamos momentos de felicidad y dicha que mantienen un brillo particular a lo largo de nuestra vida. Son de las cosas que no se olvidan, que se mantienen vigentes a pesar del tiempo. Por otra parte, están también los recuerdos que dejaron en nosotros una marca de tristeza y dolor y a los cuales, por ingratos, preferimos no acudir y en lo posible, borrar para siempre. Estos recuerdos se asocian generalmente a personajes que observaron una conducta abusiva o cruel hacia nosotros y que por lo mismo usaron su posición para agredirnos y perjudicarnos de algún modo.

¿Por qué hablo de todo esto?: Bueno, pues porque pienso que muchos de nosotros tenemos en nuestra memoria el recuerdo de algún maestro que haya jugado un papel particular en nuestra infancia; un maestro al que recordamos por sus conocimientos, o por su paciencia, por su bondad, o por sus consejos. El maestro siempre ha sido determinante para la realización de cada uno de nosotros como personas.

Y bueno, es precisamente el ser maestra, lo que hoy le echa en cara el PRIAN a la candidata de Morena, para la gubernatura del Estado de México; no les ha funcionado la campaña sucia que han implementado en su contra y al no haber en el historial personal de la profesora una mancha, una falta, un dato oscuro (como si ocurre con los candidatos del PRI y del PAN, a quienes se les ha cuestionado por su falta de probidad), recurren a un expediente ridículo: la burla por ser maestra y no política de profesión.

Que esto venga de las dos fuerzas políticas que diseñaron la dizque Reforma Educativa para beneficio de alumnos y profesores, dice mucho sobre la calidad de esa reforma; pero dice más sobre la calidad humana de los candidatos del PRIAN. Para ellos un profesor está fuera de lugar en la política. Alguien que proviene de abajo, no puede aspirar a la gubernatura de su Estado, porque ese terreno es una especie de cacicazgo de los políticos de abolengo. Una gente limpia y honesta es mal vista por los eternos grupos de poder en el Estado de México, que se heredan los puestos de padres a hijos y gobiernan siempre para ellos y no para los ciudadanos humildes de su Estado.

El lado bueno de esto, es que esa campaña de menosprecio para la maestra Delfina Gómez tampoco ha prosperado y el votante de a pie -ese que no pertenece al Grupo Atlacomulco, ni al PAN-, se identifica día a día más con la candidata de Morena. Y se identifica con ella precisamente por el hecho de ser lo que es: una maestra de escuela, una persona idéntica a todos los que trabajan honradamente en el Estado de México. Alguien que por vocación, enseña a otros a hacer las cosas correctamente y que no tiene otro interés, que no sea el de forjar mejores ciudadanos; y hoy, como política, enseñar a los profesionales del PRI y del PAN lo que significan las palabras honradez, honestidad, justicia y compromiso, en beneficio de los que menos tienen; así trabaja un profesor, y así piensa la maestra Delfina Gómez. El cambio si es posible si lo impulsamos todos. Por el bien del Estado de México, no más Grupo Atlacomulco, ni políticos del PAN con negro historial inocultable.