EL TRABAJO DOMÉSTICO NO INTERESA AL PRIAN

¿Cómo funcionan la Leyes en nuestro país? ¿Se dan garantías suficientes a todos los trabajadores que horadamente desarrollan alguna actividad productiva?

En México esto no ocurre así y no es ninguna novedad; todos entendemos que el propósito principal de los gobiernos de PRIAN, nunca ha sido el brindar garantías suficientes al trabajador, sino por el contrario, eliminar paulatinamente las pocas que han conquistado las clases obrera y campesina a lo largo de la Historia. A los gobiernos PRIANITAS les preocupa únicamente el bienestar de los grandes empresarios, de los monopolios que se han creado a su cobijo y no tienen problema alguno en sacrificar garantías constitucionales, o atentar contra algún derecho humano, si con esto se incrementa el capital de las patronales.

Hace unos días, en la conmemoración del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), realizaron un nuevo llamado al gobierno mexicano, para que ratifique las normas 156, 183 y 189, de la Organización Internacional del Trabajo. Estas normas han sido aceptadas y son respetadas, por 23 países en el mundo y 13 de estas naciones son Latinoamericanas.

¿Por qué es importante esto? Pues porque estamos hablando de 2.4 millones de personas laborando en esta actividad y resulta que el 95% de esa cifra, corresponde a mujeres; son empleadas sin ningún derecho a Seguridad Social; muchas de ellas sufren maltrato, discriminación, u otro tipo de violencia; cumplen jornadas mayores a las establecidas en la legislación laboral y desconocen enteramente sus derechos como trabajadoras; se trata de mujeres sin estudios que lavan, planchan, cocinan, limpian y ordenan y que al final del mes, reciben por toda esta actividad, sueldos inferiores al mínimo establecido.

¿Qué implican estas normas para cualquier sociedad? Garantizar plenamente el respeto a los derechos de quienes menos tienen; brindar seguridad a madres trabajadoras que se ven forzadas a salir del hogar o de sus comunidades, para hacer frente al gasto familiar; otorgar los mismos derechos que disfrutan los demás trabajadores que conforman la planta productiva del país y velar por la integridad física de quienes por su falta de conocimiento, son más vulnerables al maltrato, a la violencia y al abuso.

Está ahí el llamado de la ONU-DH y de la OIT, para que el gobierno del PRI, formalice con su firma todas las disposiciones contenidas en dichas normas; la administración PANISTA, en sus doce años de triste Historia al frente del país, tampoco dio importancia a los derechos de las y los trabajadores del hogar; el llamado para la firma de estos convenios también fue formulado a las administraciones Fox y Calderón, sin ningún resultado. La firma que se está requiriendo a Peña Nieto quedará también para mejores tiempos, pues si hubiera tenido voluntad real, en el evento que señalamos, bien se pudo protocolizar la instrumentación de estas garantías laborales, con la firma del documento que le requiere la ONU-DH y la OIT.

¿Qué tienen que esperar las Trabajadoras Domésticas? Un cambio; el necesario cambio de gobierno que pide la mayoría de los mexicanos; un gobierno que piense en la reestructuración del país, iniciando la misma de abajo hacia arriba; primero los pobres, los más necesitados, los que menos tienen y por último, los que nadan en la abundancia. Un gobierno del pueblo y para el pueblo, que no dude en adquirir compromisos internacionales, si son para el beneficio de quienes trabajan honradamente. 2017 y 2018 son momentos de cambios; ojalá veamos entre toda la gama de oferta política, aquella que realmente ve por el bienestar social y familiar. Echemos un ojo a la oferta de país que presenta la verdadera izquierda; la izquierda de Morena; y sobre eso decidamos nuestro voto.